Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Al día siguiente por la mañana, a la seis, Miguel Strogoff reemprendió el camino con intención de recorrer en esta jornada las ochenta verstas que separan Kamsk de la aldea de Ubinsk. Al cabo de unas veinte verstas, encontró de nuevo los pantanos de la Baraba que ninguna derivación desecaba ya y el suelo quedaba a menudo sumergido bajo un pie de agua. El camino era allí difícil de reconocer, pero gracias a su extrema prudencia, ningún incidente interrumplo su marcha.
Miguel Strogoff llegó a Ubinsk y dejó reposar a su caballo durante toda la noche, porque quería, en la jornada siguiente, recorrer sin desmontar las cien verstas que separan Ubinsk de lkulskoë. Partió, pues, al alba, pero, desgraciadamente, en esta parte de la Baraba el suelo era cada vez más detestable.