Miguel Strogoff

Miguel Strogoff

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Semilowskoe estaba casi enteramente abandonado. Los habitantes, temerosos de los tártaros, habían huido a la provincia de Yeniseisk. Apenas dos o tres casas estaban todavía habitadas. Todo lo que la cíudad podía contener de útil o valioso había sido transportado sobre carretas.

Sin embargo, Nadia tenía necesidad de hacer allí un alto de algunas horas porque ambos estaban necesitados de alimento y de reposo.

La joven condujo, pues, a su compañero hacia un extremo del pueblo, donde había una casa vacía con la puerta abierta y entraron en ella. Un banco de madera se hallaba en el centro de la habitación, cerca de ese fogón que es común en todas las viviendas siberianas, y se sentaron en él. Nadia miró entonces detenidamente la cara de su compañero ciego, como no la había mirado nunca hasta ese momento. En su mirada habíamucho más que agradecimiento, mucho más que piedad. 






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker