Miguel Strogoff

Miguel Strogoff

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero algunas veces, como si su corazón dejase de latir por un instante, sus piernas se debilitaban, su paso se hacía más lento, su brazo se estiraba y se quedaba atrás. Miguel Strogoff se paraba entonces, y fijaba sus ojos sobre la pobre muchacha como si intentase verla a través de la oscuridad que llevaba consigo. Su pecho se hinchaba y sosteniendo más fuertemente a su compañera, continuaba adelante. Sin embargo, en medio de las miserias que no les daban tregua, una circunstancia afortunada iba a producirse, evitando a ambos muchas fatigas. Hacía alrededor de dos horas que habían salido de Semilowskoe, cuando Miguel Strogoff se paró preguntando:

-¿Está desierta la ruta?

-Absolutamente desierta -respondió Nadia.

-¿No oyes ningún ruido detrás de nosotros?

-Sí.

-Si son tártaros, es preciso que nos ocultemos Obsérvalo bien.

-¡Espera, Miguel! -respondió Nadia, retrocediendo un poco y situándose unos pasos hacia la derecha.

Miguel Strogoff quedó solo por unos instantes escuchando atentamente. Nadia volvio casi enseguida, diciendo:

-Es una carreta que va conducida por un joven

-¿Va solo?

-Solo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker