Miguel Strogoff

Miguel Strogoff

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Nadia reconoció que este joven era ruso. Tenía una expresión dulce y flemática que inspiraba confianza y no parecía desde luego, el hombre más apresurado del mundo. Iba a paso tranquilo, para no cansar al caballo, y, al verle, no se hubiera podido creer que marchaba sobre una ruta que los tártaros podían cortar de un momento a otro. Nadia, manteniendo a Miguel Strogoff cogido de la mano, se apartó a un lado del camino.

La kibitka se detuvo y el conductor miró a la joven sonriendo.

-¿Adónde vais vosotros de esta manera? -preguntó, poniendo ojos redondos como platos.

El sonido de aquella voz le era familiar a Miguel Strogoff y fue sin duda suficiente para reconocer al conductor de la kibitka y tranquilizarse, ya que su frente se distendió enseguida.

-¡Bueno! ¿Adónde vais? -repitió el joven, dirigiéndose más de lleno a Miguel Strogoff.

-Vamos a Irkutsk -respondió éste.

-¡Oh! ¡No sabes, padrecito, que hay verstas y verstas todavía hasta Irkutsk!

-Lo sé.

-¿Y vas a pie?

-A pie.

-Tú, bueno, ¿pero la señorita ... ?

-Es mi hermana -dijo Miguel Strogoff, que creyó prudente devolver ese calificativo a Nadia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker