Miguel Strogoff

Miguel Strogoff

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Mientras tanto, Miguel Strogoff había conseguido de Nicolás que imprimiera un paso más rápido a su caballo. Para hacerle llegar a este resultado, le había contado que Nadia y él iban a reunirse con su padre, exiliado en Irkutsk, y que tenían grandes deseos de llegar. Ciertamente, era preciso no cansar al caballo, porque lo más probable era que no encontrasen otro con que cambiarlo; pero dejándole descansar frecuentemente -por ejemplo, cada quince verstas-, podrían tranquilamente franquear sesenta verstas cada veinticuatro horas. Además, el caballo era vigoroso y, por su misma raza, muy apto para soportar grandes fatigas, y como el rico pasto no le faltaría a lo largo de toda la ruta, porque la hierba era abundante y buena, había la posibilidad de pedirle un mayor rendimiento en su trabajo.

Nicolás se rindió ante estas razones. Se había sentido emocionado por la situación de aquellos dos jóvenes, que iban a compartir el exilio de su padre. Lo encontraba tan patético que, con aquella sonrisa tan suya, dijo a Nadia:

-¡Bondad divina! ¡Qué alegría tendrá el señor Korpanoff cuando sus ojos os contemplen y cuando sus brazos se abran para recibiros! ¡Si llego hasta Irkutsk, lo cual me parece ya lo más probable, me prometéis que estaré presente en esta entrevista!

¿No es así?

Después, dándose un golpe en la frente, continuo:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker