Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Nicolás quiso lanzarse en su seguimiento, pero fue detenido. El caballo iba sin guia y se precipitó en el barranco con su jinete.
Nadia y Nicolás dieron un grito de espanto... Debieron de creer que su desgraciado compañero se había destrozado en la caída.
Cuando acudieron a levantarle, Miguel Strogoff pudo ponerse de pie sin ninguna herida, pero el desafortunado caballo se había roto dos piernas y estaba fuera de servicio.
Los tártaros lo dejaron morir allí mismo, sin siquiera darle el tiro de gracia. Miguel Strogoff fue atado a la silla de uno de los jinetes, teniendo que seguir a pie al destacamento.
¡Aun así, no salió de sus labios una sola queja ni una protesta! Marchó con paso rápido, casi sin notar los tirones de la cuerda que le sujetaba al caballo. Era siempre el «hombre de hierro» del que el general Kissof había hablado al Zar. Al día siguiente, 11 de septiembre, el destacamento franqueaba la población de Chibarlinskoe.