Miguel Strogoff

Miguel Strogoff

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero, en suma, el peligro no estaba delante, sino atrás. La vanguardia del más importante ejercito del Emir, mandado por Ivan Ogareff, podía a ecer de un momento a otro. Las barcas transportadas al Yenisei inferior debían de haber llegado ya a Krasnoiarsk y habrían servido para atravesar rápidamente el río. El camino, a partir de allí, estaba ya libre para los invasores, porque ningun cuerpo de ejército ruso podía barrerlos entre Krasnoiarsk y el lago Baikal. Miguel Strogoff, pues, esperaba la llegada de los exploradores tártaros.

Nadia, en cada parada, subía a algún promontorio o a cualquier sitio elevado y miraba atentamente hacia el oeste, pero ninguna nube de polvo señalaba todavía la aparición de tropas a caballo.

Después, reanudaban la marcha y cuando Miguel Strogoff notaba que era él quien arrastraba a Nadia, hacía más lento su paso. Hablaban poco y únicamente Nicolás era el objeto de sus conversaciones. La joven recordaba todo lo que había significado para ellos aquel compañero de unos días.

Cuando le respondía, Miguel Strogoff intentaba dar a Nadia alguna esperanza, de la que no había trazas en si mismo, porque sabía perfectamente que el infortunado muchacho no podía escapar a una muerte cierta.

Un día, Miguel Strogoff dijo a la joven.-No me hablas nunca de mi madre, Nadia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker