Miguel Strogoff

Miguel Strogoff

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Ignoro si la mala suerte dejará de abrumarnos, pero si algún día tú me das las gracias por haberte dejado en manos de tu padre, yo te las daré por haberme conducido a Irkutsk.

-¡Pobre Miguel! -respondió Nadia emocionada-. ¡No hables así! ¡Ésta no es la respuesta que yo te pido! Miguel, ¿por qué tienes tanta prisa por llegar a Irkutsk?

-Porque es preciso que esté allí antes de que Ivan Ogareff se haga llamar Miguel Strogoff.

-¿Pese a todo?

-¡Pese a todo, llegaré!

Al pronunciar estas últimas palabras, Miguel Strogoff no hablaba únicamente así por odio al traidor. Pero Nadia comprendió que su compañero no se lo decía todo porque no se lo podía decir.

El 15 de septiembre, tres días más tarde, ambos llegaron a la aldea de Kuitunskoe, a sesenta verstas de Tulunovskoe. La joven caminaba con grandes sufrimientos, sostenida apenas por sus doloridos pies. Pero resistía y no tenía más que un pensamiento:

«Puesto que no puede verme, seguiré caminando hasta que me caiga.»

Por otra parte, ningún obstáculo se les había presentado en esta parte de su viaje; ningún peligro tuvieron que afrontar esos últimos días de la ruta, desde la partida de los tártaros. únicamente muchas fatigas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker