Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Como era ya hora avanzada, Miguel Strogoff decidió volverse al albergue con la intención de descansar un poco. Siguiendo el curso del Volga, en donde las aguas desaparecen bajo las sombras de innumerables embarcaciones, encontró fácilmente la forma de orientarse para volver a la pensión. Aquella aglomeración de carretones y casas ocupaba, precisamente, la vasta plaza donde se celebraba cada año el principal mercado de Nijni-Novgorod, lo cual explicaba la afluencia de tal cantidad de saltimbanquis y bohemios que acudían de todas partes del mundo. Una hora más tarde, Miguel Strogoff dormía con sueño algo agitado, en una de esas camas rusas que tan duras parecen a los extranjeros. El día siguiente, 17 de julio, sería su gran día.