Miguel Strogoff
Miguel Strogoff Para mayor seguridad, Miguel Strogoff volvió a presentarse en las oficinas de la compañía para reafirmarse de que el Cáucaso partía a la hora que le habían anunciado. Un pensamiento le vino entonces a la mente por primera vez. Ya que la joven livoniana había de tomar la ruta de Perm, era muy posible que tuviera el proyecto de embarcar también en el Cáucaso, con lo que no tendrían más remedio que hacer el viaje juntos. La ciudad alta, con su kremln, cuyo perímetro medía dos verstas y era muy parecido al de Moscú, estaba muy abandonada en aquella ocasión; ni siquiera el gobernador vivía allí. Sin embargo, la ciudad baja estaba excesivamente animada.
Miguel Strogoff, después de atravesar el Volga por un puente de madera guardado por cosacos a caballo, llegó al emplazamiento en donde la víspera se había tropezado con el campamento de bohemios. La feria de Nijni-Novgorod se montaba un poco en las afueras de la ciudad y ni siquiera la feria de Leipzig podía rivalizar con ella. En una vasta explanada situada más allá del Volga se levanta el palacio provisional del gobernador general, que tiene la orden de residir allí mientras dura la feria, ya que a causa de la variada gama de elementos que a ella concurrian, necesitaba una vigilancia especial.