Un Capitan de quince años
Un Capitan de quince años Hizo una pausa y continuó:
-Mi consejo es que no debemos abandonar este refugio sin conocer exactamente nuestra situación. Pasaremos la noche en este lugar y mañana, dos de nosotros podremos realizar algunas caminatas hacia el interior, sin alejarnos demasiado. Si encontramos algún indígena, nos informará y sabremos a qué atenernos. No creo posible que en algunas millas a la redonda no se encuentre algún ser humano.
La señora Weldon hizo un gesto de contrariedad.
Dick Sand, interpretando aquel movimiento, dijo:
-No existe otra solución. Es necesario que nos separemos para llevar a cabo las averiguaciones que he indicado. En el supuesto de que no encontremos a nadie, decidiremos lo más conveniente. Tom y yo llevaremos a cabo la exploración. Dingo nos acompañará y nos será de gran ayuda, porque supongo -y la voz de Dick mostró ironía- que Negoro preferirá permanecer aquí.
-Eso depende -respondió Negoro con igual ironía.
Después de esta conversación, Negoro abandonó la gruta, dirigiéndose con paso lento hacia el riachuelo, por la orilla del cual desapareció.
Pensando que muchos objetos que llevaba el barco podían ser útiles, Dick Sand y sus compañeros se dirigieron hacia la playa para comprobar si el estado del mar les permitía acceder al casco del navío.