Un Drama en México
Un Drama en México Supongamos y es mucho suponer que caigan en su poder las ciudades comerciales de Virginia, de las dos Carolinas, de Georgia, de Alabama, del Mississipà ¿qué sucederá después? ¿Serán dueños de un paÃs que jamás podrán ocupar?
No, por cierto. Por mi parte, creo que su victoria les pondrá en grave apuro.
—¿Está usted seguro de sus soldados? —pregunté el capitán—. ¿No teme que Charleston se canse de un sitio que es su ruina?
—¡No! no temo la traición. Además, los traidores serÃan sacrificados sin piedad. Yo mismo pasarÃa la ciudad a sangre y fuego si sorprendiera en ella el menor movimiento unionista.
Jefferson Davis me ha confiado Charleston, y Charleston está en manos seguras.
—¿Tiene usted prisioneros nordistas? —dijo Jacobo llegando a lo más interesante para él.
—SÃ, capitán. En Charleston empezó el fuego de la escisión. Los abolicionistas que se hallaban aquÃ, quisieron resistir, pero, después de haber sido batidos, quedaron prisioneros de guerra.
—¿Y son muchos?
—Unos cien.
—¿Que andan libres por la ciudad?