Un Drama en México
Un Drama en México —¿Crees que no tenemos ya más que temer del fuerte de Sumter? —preguntó Jacobo.
—Nada. Pero sà del fuerte Moultrie, al extremo de la punta Sullivan, aunque sólo nos molestará por espacio de medio minuto. Que apunten bien, si quieren tocarnos. Nos acercamos.
—¡Bien! la posición del fuerte Moultrie nos permite entrar de lleno en el canal principal.
¡Fuego, pues, fuego!
En el mismo instante, como si Jacobo hubiera mandado por sà mismo el fuego de las baterÃas, una triple lÃnea de relámpagos iluminó el fuerte. Se oyó un espantoso estrépito y se produjeron chasquidos a bordo del buque.
—¡Nos han tocado! —exclamó Crockston.
—¡Señor Mathew! —gritó el capitán a su segundo, que estaba en la proa—. ¿Qué hay?
—El penol del bauprés en el agua.
—¿Hay heridos?
—No.
—¡Pues al diablo la arboladura! Derechos al paso, ¡adelante! ¡Gobierne hacia la isla!
—¡Se han fastidiado los confederados! —gritó Crockston—¡Si hemos de recibir balas, que sean del norte! ¡Se digieren mejor!