Un Drama en México
Un Drama en México —¡Vámonos!
Los viajeros bordearon a continuación las riberas del Mexala, pequeño afluente del rÃo Balsas, cuyo curso también remontaron. Pronto, algunas humaredas delataron la presencia de indÃgenas, y el pequeño pueblo de Tutela del RÃo apareció ante sus ojos.
Pero los españoles, que tenÃan prisa por llegar a Tasco antes de anochecer, dejaron el pueblo luego de unos momentos de reposo. El camino se hacÃa más abrupto. Sus monturas tenÃan que ir casi siempre al paso. Aquà y allá, pequeños olivares empezaron a aparecer en las laderas de las montañas. Tanto en el terreno como en la temperatura y la vegetación se manifestaban notables diferencias. No tardó en caer la noche. MartÃnez seguÃa a pocos pasos a su guÃa. Este se orientaba con trabajo en medio de las espesas tinieblas, buscando los senderos practicables, renegando unas veces contra un tronco que le hacÃa tropezar, otras contra una rama que le azotaba la cara y amenazaba con apagar el excelente habano que fumaba.
El teniente dejaba que su caballo siguiera al de su compañero. Vagos remordimientos le acometÃan, sin advertir que era presa de una obsesión. La noche habÃa caÃdo por completo. Los viajeros apretaron el paso. Atravesaron sin detenerse las aldeas de Contepec y de Iguala, y llegaron al fin a Tasco.