Un Drama en México
Un Drama en México MIENTRAS tanto, Bretignot y sus compañeros habÃan llegado a la cima, donde se pararon para tratar lo que era preciso hacer para conjurar la mala suerte que les perseguÃa. Al poco rato estuve a su lado, después de haber cargado de nuevo la escopeta, pero esta vez con muchas precauciones.
Maximon me preguntó en seguida con tono altanero, digno de un maestro:
—¿Ha tirado usted?
—SÃ… es decir… Sà he tirado.
—¿Una perdiz?
—Una perdiz
Por nada del mundo hubiera confesado mi torpeza.
—¿Y dónde está esa perdiz? —preguntó Maximon, tocando con la culata mi morral vacÃo.
—Perdida, respondà sin inmutarme. ¿Qué quiere usted? No tenÃa perro. ¡Si hubiera tenido un perro!
Me parece que con tal desfachatez no puedo por menos de llegar a ser un verdadero cazador.