Un hijo adoptivo
Un hijo adoptivo EL BARÓN: ¡SÃ! Laurent, hágame el servicio aquÃ. Tengo mucho[19] apetito esta mañana (Laurent pone una pequeña mesa y en ella coloca cubiertos y platos que trae del pabellón).
DUMORTIER: Me siento contento porque el aire de nuestras montañas le es favorable, Sr. Barón.
EL BARÓN: ¡SÃ! El aire aquà es bastante agradable y también lo es los pulmones de todos nosotros, ¿no es asà también en su caso?
ISIDORE: SÃ, es verdad, Señor Barón[20], no es nuestra culpa si respiramos el mismo aire que usted, pero…
EL BARÓN: ¡Respiren, caballeros, respiren, se los autorizo!
ISIDORE: Usted es tan bueno, Señor.
LAURENT: ¿El Barón honrará esta mesa con su presencia?
EL BARÓN (sentándose): Claro, Laurent. Señores, ya pueden sentarse.
DUMORTIER: ¿Encuentra el Barón estos huevos suficientemente cocidos?
EL BARÓN: SÃ. ¿Son huevos de una gallina común y corriente?