Un hijo adoptivo
Un hijo adoptivo ISIDORE: ¡El destino! ¡Hay que recomenzar!
CESARINE: Pero ¿qué pasó?
EL BARÓN: ¡Oh! No mucho.
IPHARAGHERRE: ¡No mucho! Simplemente, el Barón es un admirable tirador.
EL BARÓN: ¡Oh! ¡Cuando se está acostumbrado a usar armas durante trece siglos!
DUMORTIER: Pero de todos modos, explÃquese.
IPHARAGHERRE: Bien. Cuando el oso se dirigÃa contra nosotros, Lampourdan y Etcheverry me gritaron ¡Ipharagherre!
ISIDORE: Suficiente, amigo mÃo, suficiente.
EL BARÓN: Dios mÃo, nada podrÃa ser más simple. ImagÃnese que cuando estábamos a la vista del oso que avanzaba contra nosotros, el Sr. Isidore Barbillon perdió la cabeza y se lanzó contra la bestia (un fiero animal entre paréntesis). Su sobrino se precipitó contra el oso como si hubiera planeado atraerlo hacia nosotros. Era imposible gritarle. ¡Deténte! ¡Deténte! Ipharagherre.
IPHARAGHERRE: Y Lampourdan.
DUMORTIER: Y Etcheverry.