Un hijo adoptivo
Un hijo adoptivo IPHARAGHERRE: ¡Está muy cerca de aquÃ! Llegamos con Lampourdan.
ISIDORE: ¿Y Etcheverry?
IPHARAGHERRE: Etcheverry atrajo a la bestia cerca de aquà y, a esta hora, merodea en los alrededores. Ya se comió dos terneros y le juro que no serÃa sensato dar un paseo por allá afuera sin estar armado hasta los dientes.
DUMORTIER: ¡Dos terneros! ¡Qué chico! Definitivamente me gustarÃa un oso, un[3] pequeño oso.
ISIDORE: ¡Un oso de fantasÃa, un oso de peluche! ¡Ah, en serio tÃo! ¿Qué demonios quiere hacer con un oso? ¿Va a convertirse en cazador ahora?
DUMORTIER: ¡Yo! ¡Cazador! ¡Yo, mezclarme con perros, luchar cuerpo a cuerpo por medio de ardides con una perdiz o engañar a una liebre!
ISIDORE: O de malicia con un oso.
DUMORTIER: ¡Cómo tú dices, con un oso! Nunca, no, eso no soy yo. Eso es algo para mi digno amigo, el Barón Gulistan de Entremouillettes.
ISIDORE: ¡Ah! Es para el señor Barón.
DUMORTIER: En su alta casta, el gusto por la caza es tradicional, por tanto no quiero que abandone Navarre sin haber tenido el placer de matar a un oso en plena montaña.
