Una ciudad flotante
Una ciudad flotante A las siete y media llegamos a Suspension Bridge. Es el único puente que conduce al Great-Western y al New York Central Railroad, el único que da entrada al Canadá en los confines del Estado de Nueva York. Está formado por dos tableros; por el superior pasan los trenes y por el inferior, situado a 23 metros por debajo del primero, pasan los carruajes ordinarios y los peatones. La imaginación se niega a seguir en su atrevido trabajo al ingeniero John A. Roebling, de Trendon (Nueva Jersey), que se determinó a construir un viaducto en tales condiciones: un puente colgante que da paso a trenes de ferrocarril, situado a 250 pies sobre el Niágara, transformado de nuevo en rápido. El Suspension Bridge tiene 800 pies de largo y 24 de ancho. Tirantes de hierro, sujetos en las orillas, le preservan del balanceo. Los cables que lo sostienen, formado cada uno por 4000 alambres, tienen diez pulgadas de diámetro y pueden soportar un peso de 12 400 toneladas. Inaugurado en 1855, costó 500 000 dólares. Cuando llegábamos a la mitad del puente, pasó un tren sobre nuestras cabezas, sentimos cómo el tablero se hundía más de un metro bajo nuestros pies.