Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Pero en el medio fluido que recorría el Nautilus, el resplandor luminoso se producía en el mismo seno de las aguas. No era ya aquélla una masa de agua luminosa: era luz líquida. Si se admite la hipótesis de Erhemberg, quien cree que existe una iluminación fosforescente en los fondos submarinos, la naturaleza ha reservado, por cierto, a los habitantes del mar uno de sus más prodigiosos espectáculos, de lo que podía yo formarme una idea por los mil juegos de esa luz que ahora estaba viendo. A cada lado tenía una ventana abierta hacia los abismos inexplorados. La oscuridad del salón destacaba la claridad exterior y nosotros mirábamos como si el puro cristal hubiera sido la vidriera de un inmenso acuario.