Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Hice honor a la comida. Se componía de diversos pescados y rebanadas de holoturias, excelentes zoófitos, aderezados con algas muy aperitivas, tales como la porphyria laciniata y la laurentia primafeti- da. La bebida era agua límpida mezclada con un jugo fermentado que se extrae, según el método de Kamchatka, del alga conocida con el nombre de Rodimenia palmeada.
El capitán Nemo comenzó por comer sin decir una palabra, luego me habló as¡:
-Señor Aronnax, cuando le propuse que viniera a cazar conmigo en mis selvas de Crespo, creyó usted que me contradecía a mí mismo; cuando le hice saber que se trataba de selvas submarinas, me creyó usted loco. Señor profesor, no se debe nunca juzgar a los hombres a la ligera.
-Pero, capitán, créame usted que...
-Dígnese escucharme y ya verá si debe acusarme de locura o de contradicción.
-Lo escucho a usted.
-Señor profesor, usted sabe tan bien como yo que el hombre puede vivir bajo el agua, siempre que lleve consigo su provisión de aire respirable. En los trabajos submarinos, el obrero, vestido con ropa impermeable y con la cabeza en una cápsula de metal, recibe el aire desde el exterior mediante bombas impelentes y reguladores de escape.
-Es el aparato de las escafandras, dije.