Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino En este momento nada es claro para mí, no he percibido todavía en las tinieblas sino vagos resplandores, y debo limitarme a escribir, por decirlo así, bajo el dictado de los acontecimientos. Por lo pronto, nada nos vincula con el capitán Nemo. Él sabe que huir del Nautilus es imposible; tampoco somos prisioneros bajo palabra. Ningún compromiso de honor nos encadena. No somos sino cautivos, prisioneros, disimulados bajo el nombre de huéspedes por una apariencia de cortesía.