Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -Hemos llegado, señor Aronnax, dijo entonces el capitán Nemo. Es en esta estrecha bahÃa donde dentro de un mes se reunirán las numerosas barcas de pesca de los explotadores, y son estas aguas las que recorrerán audazmente sus buceadores. La bahÃa se adapta perfectamente para este tipo de pesca. Se encuentra al abrigo de los vientos fuertes y el mar no está nunca encrespado, circunstancia favorable para el trabajo de los pescadores. Ahora nos pondremos las escafandras y comenzaremos nuestro paseo.
No contesté, y observando las olas inquietantes, ayudado por los tripulantes de la embarcación, comencé a colocarme mi pesada vestimenta de mar. El capitán Nemo y mis dos compañeros se vestÃan también. Ninguno de los hombres del Nautilus debÃa acompañamos en esta nueva excursión.
Pronto quedamos aprisionados hasta el cuello en las vestiduras de caucho y las correas fijaron en nuestras espaldas los depósitos de aire. En cuanto a los aparatos Ruhmkorff, no aparecieron. Antes de introducir la cabeza en la cápsula de cobre, hice observar aquella omisión al capitán.