Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino El capitán Nemo tenÃa particular interés en comprobar el estado actual de la tridacna. Las dos valvas del molusco se hallaban entreabiertas. El capitán se aproximó e introdujo su puñal entre los caparazones para impedirles cerrarse; después, con la mano, levantó la túnica membranosa, con flecos en los bordes, que constituÃa el manto del animal. AllÃ, entre los pliegues foliáceos, vi una perla cuyo grosor igualaba el de una nuez de cocotero. Su forma globular, su perfecta limpidez, su admirable oriente, la convertÃan en una joya de un precio inestimable. ¡Impulsado por la curiosidad, extendà la mano para tomarla, pesarla, palparla! Pero el capitán me detuvo, hizo una señal negativa, y retirando su puñal con un rápido movimiento, permitió que ambas valvas se cerrasen súbitamente.