Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Pero pronto el tonel remontó a la superficie y algo después apareció el cuerpo del animal volcado sobre el dorso. La canoa se le aproximó, lo tomó a remolque y se dirigió hacia el Nautilus. Fue necesario emplear un aparejo de gran potencia para izar la vaca marina a la plataforma. Pesaba cinco mil kilogramos. Se la desmembró a la vista del canadiense, quien siguió atentamente todos los detalles de la operación. Ese mismo día, el camarero me sirvió en la cena algunas tajadas de esa carne hábilmente condimentada por el cocinero de a bordo. Me pareció excelente, y por cierto superior a la de ternera o a la de vaca.
Al día siguiente, 11 de febrero, la despensa del Nautilus se enriqueció con otra caza delicada. Una bandada de golondrinas de mar se abatió sobre el buque. Era una especie de sterna nilotica, peculiar de Egipto, cuyo pico es negro, la cabeza gris y punteada; tiene los ojos rodeados de puntos blancos, el dorso, las alas, la cola grisáceas, el vientre, la garganta blancos, las patas rojas. Se cazaron también algunas docenas de ánades del Nilo, pájaros salvajes de delicado sabor, con el cuello y la parte inferior de la cabeza blancos y tachonados de negro.