Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino El canadiense quedó algunos instantes sin responder. Luego, cruzándose de brazos:
-Francamente, dijo, no lamento este viaje bajo los mares. Estaré contento de haberlo hecho, mas, para poder decir que lo he realizado, es necesario que termine. Ésta es mi manera de pensar.
-Concluirá, Ned.
-¿Dónde y cuándo?
-¿Dónde? ¡No lo sé! ¿Cuándo? ¡No puedo decirlo, o mejor aún, supongo que llegará a su fin cuando estos mares ya no tengan nada que enseñarnos. Todo lo que ha comenzado alguna vez forzosamente termina en este mundo!
-Pienso como el señor; es muy probable que luego de haber recorrido todos los mares del globo, el capitán Nemo nos dará vuelo libre a los tres.
-¡Vuelo!, exclamó el canadiense. ¿Un voleo querrá usted decir?