Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Quedé estrechamente cercado por la lógica de Ned Land y me sentía derrotado en este terreno. No sabia ya qué argumentos hacer valer en mi favor.
-Señor, continuó Ned, supongamos, aunque sea imposible, que el capitán Nemo le ofrezca hoy mismo la libertad. ¿Aceptarla?
-No lo sé, respondí.
-¿Y si él agregara que esta oferta que le hace hoy, no la repetirá más tarde, aceptaría?
No contesté.
-¿Y qué piensa el amigo Consejo?, preguntó Ned Land.