Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Por mi parte, no lo lamentaba mucho. Me sentà como aliviado de un peso que me oprimÃa, y pude reanudar con cierta calma relativa mis habituales trabajos.
A la noche, a eso de las once, recibà la inesperada visita del capitán Nemo. Ale preguntó muy amablemente si me sentÃa fatigado por haber pasado en vela la noche precedente. Le contesté que no.
-Entonces, señor Aronnax, le propondré una curiosa excursión.
-Proponga, capitán.
-Usted no ha visitado todavÃa los fondos submarinos sino de dÃa y bajo la claridad del sol. ¿Le agradarÃa verlos en una noche oscura?
-Con mucho gusto.
-El paseo resultará fatigoso, se lo prevengo. Será preciso caminar largo rato y escalar una montaña. Los caminos no están bien conservados.
-Lo que usted me dice, capitán, aumenta mi curiosidad. Estoy dispuesto a seguirlo.
-Venga pues, señor profesor, iremos a vestir nuestras escafandras.