Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino LA CORRIENTE DEL GOLFO
Ninguno de nosotros podrá olvidar jamás aquella terrible escena del 20 de abril. La he escrito bajo el imperio de una emoción intensÃsima. Desde entonces revisé el relato, se lo he leÃdo a Consejo y al canadiense; les pareció exacto en cuanto a los hechos, pero deficiente en el efecto. Para pintar semejantes cuadros es necesaria la pluma del más ilustre de los poetas franceses, VÃctor Hugo, el autor de Los trabajadores del mar.
He dicho que el capitán Nemo lloraba contemplando las olas. Su dolor era inmenso. Era el segundo compañero que perdÃa desde nuestra llegada a bordo. ¡Y qué muerte la del infeliz! Ese amigo, aplastado, ahogado, destrozado por el formidable brazo de un pulpo, triturado por sus mandÃbulas de hierro, ¡no reposarÃa con sus compañeros en las apacibles aguas del cementerio de coral!