Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -O, mejor dicho, en el que usted llama narval gigantesco.
-Explíquese usted, Ned.
-Sólo que no tardé en comprender por qué no había llegado a herirlo con el arpón, que se embotó contra su piel.
-¿Por qué, Ned, por qué?
-¡Porque esa bestia, señor profesor, está constituida por planchas de acero!