Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra Entonces, los fenómenos volcánicos sucedieron a los eruptivos. Por las aberturas recién formadas escaparon primero las deyecciones basálticas, cuyos especÃmenes más maravillosos ofrecÃa a nuestras miradas la llanura que atravesábamos en aquel momento. Caminábamos sobre aquellas rocas gris oscuro que el enfriamiento habÃa moldeado en prismas de base hexagonal. A lo lejos se veÃa un gran número de conos aplastados, que en otro tiempo fueron bocas ignÃvomas.
Luego, acabada la erupción basáltica, el volcán, cuya fuerza se incrementó con la de los cráteres apagados, dio paso a las lavas y a las tobas de cenizas y escorias cuyas largas corrientes diseminadas por los flancos veÃa yo como una opulenta cabellera.
Tal fue la sucesión de fenómenos que constituyeron Islandia; todos provenÃan de la acción de fuegos interiores, y suponer que la masa interna no permanecÃa en un estado permanente de incandescente liquidez era una locura. ¡Y lo era sobre todo pretender alcanzar el centro del globo!
Asà pues, me tranquilicé sobre el resultado de nuestra empresa al tiempo que caminaba al asalto del Sneffels.
La ruta se hacÃa cada vez más difÃcil; el suelo se elevaba; los fragmentos de piedras se movÃan, y habÃa que poner la mayor atención para evitar caÃdas peligrosas.