Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra El sábado, a las seis, iniciamos de nuevo la marcha. Veinte minutos más tarde llegábamos a una vasta excavación: reconocà entonces que la mano del hombre no podÃa haber perforado aquella hullera: las bóvedas hubieran estado apuntaladas, y realmente sólo se sostenÃan por un milagro de equilibrio.
Esta especie de caverna tenÃa cien pies de ancho por ciento cincuenta de alto. El terreno habÃa sido separado violentamente por una conmoción subterránea. El macizo terrestre, cediendo a algún empuje poderoso, se habÃa dislocado, dejando aquel amplio vacÃo donde por primera vez entraban habitantes de la Tierra.
Toda la historia del perÃodo hullero estaba escrita sobre aquellas sombrÃas paredes, y un geólogo podÃa seguir fácilmente sus diversas fases. Las capas de carbón estaban separadas por compactos estratos de arenisca o de arcilla, y como aplastadas por las capas superiores.
En esa edad del mundo que precedió a la época secundaria, la Tierra se recubrió de inmensas vegetaciones debidas a la doble acción de un calor tropical y de una humedad persistente. Una atmósfera de vapores envolvÃa el globo por todas partes, privándole aún de los rayos del sol.