Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra —Éste sà que nos llevará lejos —exclamó—, y con facilidad, porque los salientes de la roca forman una auténtica escalera.
Las cuerdas fueron dispuestas por Hans de tal manera que prevenÃan cualquier accidente. Comenzó el descenso. No me atrevo a calificarlo de peligroso, porque ya me habÃa familiarizado con aquella clase de ejercicio.
Aquel pozo era una grieta estrecha practicada en el macizo, del tipo de esas que se llaman «fallas». Evidentemente la contracción de la armazón terrestre se habÃa producido en la época de su enfriamiento. Si en otro tiempo sirvió de paso a las materias eruptivas vomitadas por el Sneffels, no me explicaba yo cómo éstas no dejaron ninguna huella. DescendÃamos por una especie de tornillo giratorio que parecÃa estar hecho por la mano del hombre.
DescendÃamos por una especie de tornillo giratorio.
Cada cuarto de hora tenÃamos que detenernos para tomar el descanso necesario y devolver a los músculos su elasticidad. Nos sentábamos entonces sobre algún saliente, con las piernas colgando, y hablábamos mientras comÃamos y calmábamos nuestra sed en el riachuelo.