Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra Me limité a tomar la situación tal como venÃa, sin pararme a buscar argumentos nuevos.
—TÃo —prosegu×, me parecen exactos sus cálculos, pero permÃtame sacar de ellos una consecuencia rigurosa.
—Como quieras, muchacho.
—En el punto en que estamos, a la latitud de Islandia, el radio terrestre es de mil quinientas ochenta y tres leguas aproximadamente.
—Mil quinientas ochenta y tres leguas y un tercio.
—Pongamos mil seiscientas leguas en números redondos. De un viaje de mil seiscientas leguas, hemos hecho doce.
—Exacto.
—Y esto ha supuesto ochenta y cinco leguas de diagonal.
—Perfectamente.
—¿Y en unos veinte dÃas?
—En veinte dÃas.
—Y dieciséis leguas son la centésima parte del radio terrestre. De continuar asÃ, tardaremos más de dos mil dÃas, o sea casi cinco años y medio en bajar.
El profesor no contestó.