Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra —Hagamos un examen atento —dijo, volviendo a coger la hoja sobre la que yo habÃa escrito—. Aquà tenemos una serie de ciento treinta y dos letras que se presentan en aparente desorden. Hay palabras en que las consonantes se encuentran solas, como en el primer grupo, «m.rnlls», otras en que, por el contrario, abundan las vocales: el quinto, por ejemplo, «unteief», o el antepenúltimo, «oseibo». Y esta disposición no ha sido combinada, evidentemente: viene dada matemáticamente por la desconocida razón que ha presidido la sucesión de estas letras. Parece seguro que la frase primitiva fue escrita regularmente, luego trastocada siguiendo una ley que hay que descubrir. Quien posea la clave de este «cifrado» lo leerá de corrido. Pero ¿cuál es esa clave? Axel, ¿tienes tú esa clave?