Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra —¿Se estará volviendo loco? —exclama el profesor.
—¿Qué pasa? —digo, volviendo en mÃ.
—¿Estás enfermo?
—No, he tenido un momento de alucinación, pero ya ha pasado. ¿Va todo bien?
—SÃ, buena brisa y mar en calma. Navegamos con rapidez, y si mis cálculos no me engañan, no podremos tardar mucho en tocar tierra.
Tras estas palabras, me levanto, consulto el horizonte; pero la lÃnea del agua se sigue confundiendo con la de las nubes.