Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra —¡No, no, no será! —dije con energÃa—, y puesto que puedo impedir que semejante idea llegue a la mente de mi tirano, lo haré. Dando y dando vueltas a este documento podrÃa descubrir por azar la clave. Lo destruiré.
HabÃa restos de fuego en la chimenea. Cogà no sólo la hoja de papel, sino el pergamino de Saknussemm; con mano febril iba a arrojar todo sobre los carbones y reducir a nada aquel peligroso secreto cuando se abrió la puerta del gabinete. Apareció mi tÃo.