Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra —No existen ni en Islandia ni en ninguna otra parte.
—¿Y por qué?
—Porque Arne Saknussemm fue perseguido por herejĂa, y en 1573 sus obras fueron quemadas en Copenhague por mano del verdugo.
—¡Muy bien! ¡Perfecto! —exclamĂł mi tĂo, con gran escándalo del profesor de ciencias naturales.
—¿Cómo? —dijo este último.
—SĂ, todo se explica, todo se encadena, todo está claro, y ahora comprendo por quĂ© Saknussemm, puesto en el ĂŤndice y forzado a ocultar los descubrimientos de su genio, tuvo que enterrar en un incomprensible criptograma su secreto…
—¿Qué secreto? —preguntó interesado el señor Fridriksson.
—Un secreto que…, del que… —respondiĂł mi tĂo balbuceando.
—¿Acaso tiene usted algún documento particular? —prosiguió nuestro anfitrión.
—No…, estaba haciendo meras suposiciones.
—Bien —respondió el señor Fridriksson, que tuvo la amabilidad de no insistir al ver el azoramiento de su interlocutor—. Espero —añadió— que no abandonen nuestra isla sin haber profundizado en sus riquezas mineralógicas.