Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna Barbicane y sus compañeros corrieron al instante hacia el cristal descubierto, por el cual no penetraba el más leve rayo luminoso. Una profunda oscuridad reinaba en torno del proyectil; la cual no impedÃa que el presidente Barbicane gritara:
—¡No, queridos amigos, no hemos caÃdo a la Tierra; no nos hemos sumergido en el golfo de México! Continuamos remontándonos en el espacio. Mirad esas estrellas que brillan en las sombras de la noche y esa impenetrable oscuridad que se extiende entre la Tierra y nosotros.
—¡Hurra! ¡Hurra! —exclamaron todos.
En efecto, aquellas espesas tinieblas probaban que el proyectil habÃa dejado la tierra porque de no ser asà los viajeros hubieran visto el suelo iluminado por la Luna. Aquella oscuridad mostraba igualmente que el proyectil habÃa pasado de la última capa atmosférica; de lo contrario la luz difusa esparcida en el aire se habrÃa reflejado en las paredes metálicas de aquél y serÃa visible por el cristal de la lumbrera. No habÃa dudas, pues; los viajeros habÃan dejado la Tierra.
—He perdido —dijo Nicholl.
—Y te doy por ello la enhorabuena —respondió Ardán.
—Ahà están los nueve mil dólares —añadió el capitán, sacando un fajo de gruesos billetes.