La Eneida
La Eneida estos escollos anunciaba Héleno, estos horrendos peñascos.
Escapad, compañeros, y empujad a la vez los remos."
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No de otro modo obedecen y el primero la rugiente
proa vuelve Palinuro a las aguas de la izquierda;
la izquierda buscó con vientos y remos la flota entera.
Al cielo nos lanza el mar hinchado y luego,
al bajar la ola, nos hunde hasta los Manes más profundos.
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Tres veces los escollos lanzaron su grito entre huecos peñascos,
tres veces vimos la espuma hecha pedazos y los astros rociándonos.
Entretanto el viento con el sol nos abandonó agotados,
y perdido el rumbo arribamos a las costas de los Ciclopes.
"Es este puerto grande y está libre del acoso