La Eneida
La Eneida espontáneamente y llevan por el aire las respuestas de la vidente:
"O, tú que ya has agotado los grandes peligros del piélago
(aunque faltan los más graves de la tierra), a los reinos de Lavinio
llegarán los Dardánidas (saca esa cuita de tu pecho),
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y también querrán no haber llegado. Guerras, hórridas guerras,
y el TÃber espumante de la mucha sangre estoy viendo.
No te faltarán los campamentos dorios, ni un Simunte,
ni un Janto; ya otro Aquiles ha nacido en el Lacio,
hijo también éste de una diosa, y Juno, la aflicción de los teucros,
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no andará lejos tampoco cuando tú en la desgracia suplicante
¡qué pueblos o qué ciudades de Italia no habrás probado con tus ruegos!