Cándido
Cándido Acercóse en esto el abate al oido de la marquesa, la qual se medio-levantó de la silla, honró á Candido con una risita agraciada, y á Martin haciéndole cortesía con la cabeza con magestuoso ademan; mandó luego que traxeran á Candido asiento y una baraja, y este perdió en dos tallas diez mil duros. Cenaron luego con mucha jovialidad, y todos estaban atónitos de que Candido no sintiese mas lo que perdia. Los lacayos en su idioma lacayuno se decían unos á otros: Preciso es que sea un mylord inglés.