Contra el fanatismo religioso
Contra el fanatismo religioso Parece lógico que, cuando se trata de un parricidio y de entregar a un padre de familia al suplicio más horroroso, el juicio deberÃa ser unánime, ya que las pruebas de un crimen tan inaudito deberÃan ser de una evidencia ostensible para todo el mundo: la menor duda, en un caso parecido, debe ser suficiente para hacer temblar a un juez que va a firmar una sentencia de muerte. La debilidad de nuestra razón y la insuficiencia de nuestras leyes se hacen sentir todos los dÃas, pero ¿en qué ocasión se descubre mejor su miseria que cuando la preponderancia de un solo voto hace que se condene al suplicio de la rueda a un ciudadano? En Atenas era necesaria una mayorÃa de cincuenta votos para atreverse a pronunciar una sentencia de muerte. ¿Qué conclusión se saca de eso? Lo que muy inútilmente sabemos: que los griegos eran más sabios y más humanos que nosotros.