Contra el fanatismo religioso
Contra el fanatismo religioso Un hombre honrado que no es enemigo ni de la razón, ni de la literatura, ni de la probidad, ni de la patria, al justificar hace poco la [matanza de la noche de] San Bartolomé, cita la guerra de los focenses, llamada la Guerra Sagrada, como si esta guerra se hubiera desencadenado a causa del culto, del dogma, de los argumentos teológicos; se trataba de saber a quién debía pertenecer un campo: es el motivo de todas las guerras. Unas gavillas de trigo no son un símbolo de creencia; nunca una ciudad griega combatió por unas opiniones. Por otra parte, ¿qué pretende este hombre modesto y apacible? ¿Quiere que hagamos una guerra sagrada?