Contra el fanatismo religioso
Contra el fanatismo religioso El gobernador Pilatos, al saber que era un galileo, lo envió primero ante Herodes, tetrarca de Galilea. Herodes creyó que era imposible que Jesús pudiera aspirar a hacerse jefe de una facción y pretender la realeza; lo trató con desprecio y lo volvió a enviar ante Pilatos, quien tuvo la indigna debilidad de condenarlo para aplacar el tumulto que se había alzado contra él mismo, tanto más cuanto que había tenido que afrontar ya una revuelta de los judíos, como nos dice Josefo. Pilatos no tuvo la misma generosidad que más tarde demostró Festo.
Y ahora pregunto yo si es la tolerancia o la intolerancia la que es de derecho divino. Si queréis pareceros a Jesucristo, sed mártires y no verdugos.