El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV No es éste lugar para presentarlo en su vida privada ni en el interior de su gobierno; eso lo haremos aparte. Baste con decir que su pueblo, que desde la muerte de Enrique el Grande no había visto a un verdadero rey y que detestaba el imperio de un primer ministro, sè llenó de admiración y de esperanza cuando vio a Luis XIV realizar a los veintidós años, lo que Enrique hiciera a los cincuenta. Si Enrique IV hubiese tenido un primer ministro, se habría visto perdido, porque el odio contra un particular habría reanimado veinte facciones poderosas en exceso. Si Luis XIII no lo hubiera tenido, ese príncipe, cuyo cuerpo débil y enfermo le enervaba el alma, habría sucumbido bajo el peso. Para Luis XIV no había peligro en tener o no tener primer ministro. No quedaba ni el menor rastro de las antiguas facciones; en Francia no existían más que un soberano y sus súbditos. Desde un principio demostró que ninguna gloria le era ajena y que deseaba ser tan considerado en el exterior como rey absoluto en el interior.