El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Estas pretensiones se debatían antiguamente en Roma. Los papas, que daban los estados por una bula, se creían, con mayor razón, en el derecho de decidir el rango entre las coronas. Esta corte, a la que todo se le va en ceremonias, era el tribunal donde se juzgaban esas vanidades de la grandeza. Francia tuvo siempre la superioridad cuando fue más poderosa que España; pero desde el reinado de Carlos Quinto, España no perdió ocasión de atribuirse la igualdad. La disputa estaba indec isa: un paso de más o de menos en una procesión, un sillón colocado cerca de un altar, o frente al púlpito de un predicador, eran triunfos y establecían títulos para la preeminencia. El puntillo de honor se extremaba entonces a este respecto entre las coronas, como el furor de los duelos entre los particulares.
(1661) Ocurrió que al entrar en Londres un embajador de Suecia, el conde de Estrades, embajador de Francia, y el barón de Vatteville, embajador de España, se disputaran el paso. El español, con más dinero y con séquito más numeroso se ganó al populacho inglés: primero hizo matar los caballos de las carrozas francesas y luego la gente del conde de Estrades, herida y dispersada, dejó marchar con la espada desenvainada a los españoles, en son de triunfo.