El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Sin embargo, a fines del reinado de Luis XIV, dos hombres se abrieron camino a través de la multitud de talentos mediocres, y tuvieron mucha fama. Uno de ellos era La Motte-Houdart,[378] hombre de espíritu más juicioso y amplio que sublime, escritor delicado y metódico en prosa, pero carente, a menudo, de fuego y de elegancia en la poesía, y hasta de esa estrictez que sólo es permitido descuidar en favor de lo sublime. Publicó primero lindas estancias más bien que bellas odas. Su talento declinó poco tiempo después; pero muchos hermosos trozos que nos quedan de el, en más de un género, impedirán que se le llegue a colocar jamás entre los autores despreciables. Probó que, en el arte de escribir, se puede ser alguien, aunque se sea de segunda categoría.
El otro era Rousseau, que tuvo menos ingenio, menos sutileza y facilidad que La Motte, pero tuvo más talento para el arte de los versos. Sus odas escritas a la manera de La Motte, son más bellas que las de éste, más variadas, más llenas de imágenes. Igualó en sus salmos la unción y la armonía de los cánticos de Racine. Sus epigramas están mejor trabajados que los de Marot. Son menos logradas sus óperas, que requieren sensibilidad, sus comedias que necesitan alegría y sus epístolas morales que exigen verdad, cosas todas de que carecía. Por ello fracasó en esos géneros, que le eran ajenos.