El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Una vez destruidos la totalidad de los templos y desterrados los ministros, se trató de mantener en la comunión romana a todos los que se habían convertido por la persuasión o por el temor. Quedaban más decuatrocientos mil en el reino.[418][419] Estaban obligados a oír m isa y a comulgar. Algunos, que escupieron la hostia después de haberla recibido, fueron condenados a ser quemados vivos. Los cuerpos de los que no querían recibir los sacramentos al morir eran arrastrados y arrojados al muladar.
Toda persecución hace prosélitos, si se castiga cuando los sentimientos están vivos. Los calvinistas se reunían en todas partes para cantar sus salmos, a pesar de la pena de muerte ordenada contra quienes realizaran asambleas. Se castigaba también con la pena de muerte a los ministros que volvieran al reino, y se ofrecían cinco mil quinientas libras de recompensa a quien los denunciara. Volvieron varios y se los hizo morir en la horca o en la rueda.[420]
La secta subsistió, aunque parecía aplastada. En la guerra de 1689 esperó en vano que el rey Guillermo, que había destronado a su suegro católico, sostuviera en Francia el calvinismo. Pero en la guerra de 1701 la rebelión y el fanatismo estallaron en el Languedoc y en las comarcas vecinas.