El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV París, y la gente lo consideraba un sacerdote incestuoso y estafador. Pero había convertido al banquero Lass, inspector general: de un presbiteriano escocés había hecho un francés católico. Esta buena obra le valió al autor de la conversión mucho dinero y el arzobispado de Embrum.
En toda la provincia se consideraba santo a Soanen. El simoniaco condenó al santo, le prohibió ejercer las funciones de obispo y de sacerdote, y lo relegó a un convento de benedictinos rodeado de montañas, donde el condenado rogó a Dios por él hasta la edad de noventa y cuatro años.
Ese concilio y ese juicio y, sobre todo, el presidente del concilio, indignaron a Francia entera; al cabo de dos días no se volvió a hablar del asunto.
El pobre partido jansenista recurrió a los milagros, pero ya los milagros no eran muy eficaces. En vano un viejo sacerdote de Reims, llamado Rousse, muerto, como se dice, en olor de santidad, curó el dolor de muelas y las torceduras; en vano el Santo Sacramento, llevado al barrio de San Antonio de París curó a una mujer de apellido Lafosse al cabo de tres meses de una pérdida de sangre, a consecuencia de lo cual quedó ciega.[448]